rostro más estilizado

Los pómulos son una de las partes más llamativas del rostro, pero es cierto que también son una de las que más acusa el paso del tiempo. Factores como la ley de la gravedad o el aumento de peso pueden afectar de forma muy negativa al óvalo facial, haciendo que las mejillas aumenten de tamaño, e incluso que se descuelguen un poco.

 

Los tratamientos no quirúrgicos que buscan reducir el volumen de las mejillas se centran básicamente en disolver los cúmulos de grasa para que el cuerpo los elimine de forma natural. Así el óvalo facial queda más marcado.

 

La técnica más empleada en estos casos es la mesoterapia facial, que implica el uso de vitaminas, minerales y ácido hialurónico para revitalizar la piel y mejorar su aspecto.

Eso depende de cada paciente, de ahí que los especialistas deban hacer siempre un seguimiento personalizado de la persona tratada. Lo que sí hay que tener en cuenta es que la grasa vieja (la que lleva más tiempo en el cuerpo) siempre es más difícil de eliminar, puesto que está más incrustada.

 

A lo largo del tratamiento, y una vez finalizado el mismo, el paciente notará que la grasa de las mejillas va desapareciendo de forma paulatina, y que el óvalo facial queda más definido. El objetivo de la técnica es eliminar la grasa y retrotraer la piel, por eso se suele combinar la mesoterapia con la aplicación de cremas que tengan un efecto tonificante y reafirmante.

AGENDAR CITA

    Consulta directa
    × ¿Cómo puedo ayudarte?