Conjunto de técnicas quirúrgicas que tienen como objetivo dar forma, remodelar, reconstruir y, en definitiva, modelar la mama de la paciente en cualquiera de sus modalidades: aumento, reducción, levantamiento y reconstrucción, conservando siempre su morfología natural.

La mamoplastia puede ser de aumento, si la técnica quirúrgica está encaminada a lograr un aumento de volumen mamario a través de materiales aloplásticos, prótesis o implantes de silicona, o una mamoplastia de reducción, si se trata de modificar el tamaño mamario de la paciente mediante la eliminación del tejido graso, mamario y la piel.

 

Mamoplastia de aumento

El candidato ideal para esta intervención quirúrgica es una persona sana y emocionalmente estable. Muchas mujeres se someten a esta operación tras un embarazo o una lactancia que ha dejado flácido y caído el pecho. Aunque hay excepciones, esta operación suele llevarse a cabo en mujeres.

 

En la primera consulta, el cirujano plástico evaluará el tamaño y la forma de las mamas, la firmeza de la piel y el estado general de salud del paciente. Además, realizará una exploración de mamas y podrá solicitar un estudio psicológico en ciertas ocasiones.

Tras este primer examen, el doctor discutirá con la persona interesada en someterse a esta cirugía el tamaño y la forma que esta desea que tengan sus mamas y el procedimiento que sea más conveniente.

La operación de mamoplastia por fines estéticos no está cubierta por la Seguridad Social, sin embargo, si están incluidas en los catálogos de prestaciones las asimetrías mamarias importantes y la reconstrucción tras cirugía por tumores de mama.

 

Normalmente, el cirujano coloca los implantes bajo anestesia general, aunque en circunstancias concretas podría realizar la intervención aplicando anestesia local al paciente.  El cirujano posicionará el implante debajo del seno, generalmente bajo el músculo pectoral. El implante puede ponerse a través de cuatro vías que dejan distintas cicatrices: la submamaria, a nivel del surco inferior del seno, periareolar, alrededor del borde inferior entre la areola, axilar, en uno de los pliegues de la axila y umbilical, que se emplea para prótesis de solución salina. Esta cirugía puede durar entre una hora y 45 minutos y dos horas y 45 minutos.

 

En cuanto a la alimentación, el médico recomendará a la persona que vaya a operarse próximamente que disminuya el consumo de grasas y harinas y que ingiera más vegetales y proteínas. Además, los nutricionistas aconsejan el consumo de vitamina C, la cual puede ayudar a la cicatrización.

En lo relativo al cuidado de la piel, los especialistas señalan la importancia de hidratarse la piel con una crema para el cuerpo desde, por lo menos, una semana antes de la operación. Además, los médicos recomiendan dejar de fumar durante un lapso de tiempo antes del procedimiento.

Cuidados postoperatorios

En el caso de la mamoplastia de aumento, los cuidados postoperatorios están dirigidos a preservar los implantes mamarios y a evitar que el cuerpo de la persona que se haya sometido a esta operación los rechace.

 

Mamoplastia de reducción

Esta operación suele realizarse generalmente para aliviar un problema físico más que por motivos puramente estéticos. La mayoría de los que se someten a esta operación son mujeres preocupadas por el excesivo volumen de su pecho al interferir este con muchas actividades y ser causante de molestias físicas, sobre todo de espalda.  Tras esta cirugía, la mujer no podrá amamantar tras el embarazo.

 

Como en el caso de la mamoplastia de aumento, aquella persona interesada en someterse a esta intervención quirúrgica deberá acudir al cirujano plástico, el cual evaluará el tamaño y la forma de las mamas, la firmeza de la piel y el estado general de salud del paciente. El cirujano también realizará una exploración de mamas y, en algunos casos, un estudio mamográfico. Tras este examen, el paciente y el doctor discutirán el tamaño y forma que tendrán las mamas tras la operación y el mejor procedimiento para obtener ese resultado. 

 

Esta cirugía dura entre dos y cuatro horas, aunque puede alargarse en determinados casos. Se realiza en un quirófano, y se hace bajo anestesia general. Aunque existen distintas técnicas las incisiones se realizan alrededor de la areola en forma de arca, y a través de estos cortes se extrae el exceso de piel, grasa y tejido mamario y se recoloca la areola y el pezón en su nueva posición.

 

La mayoría de puntos a los que se han hecho referencia en la operación de mamoplastia de aumento deben también aplicarse a este tipo de mamoplastia. 

Es importante tener en cuenta que las cicatrices ocasionadas por esta operación son permanentes, aunque el cirujano plástico hará lo posible porque se noten lo menos posible.  A medida que pase el tiempo estas se irán notando cada vez menos.

Tras la cirugía de mamas las molestias se irán mitigando en un periodo de entre 24 y 48 horas y podrá hacerse vida normal, aunque no todas las que se han sometido a esta operación están plenamente recuperadas en este corto período de tiempo.  Los vendajes o los apósitos podrán retirarse en unos días, y la persona que acabe de realizarse esta operación podrá sustituirlos por un sujetador especial, que llevará de la manera que le indique su cirujano. Existe la posibilidad de que el paciente recién operado sienta ardor en los pezones durante las dos primeras semanas.  Los resultados definitivos podrán valorarse en unos meses. Hasta entonces, las mamas cambiarán ante los estímulos hormonales normales, el embarazo o los cambios de peso. 

 

 

 

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